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LOGIA
HERMES TOLERANCIA LA
TOLERANCIA: Sin tolerancia se hace casi imposible la convivencia.
Nuestra sociedad sufre de intolerancia. Sirva como ejemplo la intolerancia
del gobierno de Bus con todo el que no piensa igual que él y de aquellos
que le rodean, la intolerancia de los diferentes fundamentalismos, así
como lo que está sucediendo en nuestro entorno con los inmigrantes, que,
llevado a sus extremos, nos puede conducir a situaciones insostenibles e
incluso peligrosas para la convivencia, como estamos viendo actualmente en
Europa, bien con asesinatos, aparición de partidos de la extrema derecha
xenófobos y racistas, esclavitud de trabajadores sin papeles y marginación
por el color, la religión y la cultura. Todo esto alimentado, en demasiadas ocasiones, por
partidos políticos irresponsables, con el único objetivo de ganar votos
de muchas personas que actúan visceralmente y que nadie las ha ayudado a
analizar y pensar por sí mismas. Todos estos fanatismos religiosos, políticos,
culturales, étnicos sólo se pueden combatir con ideas y actitudes
tolerantes Entiendo por tolerancia una forma de expresar respeto
a los demás, aceptando las diferencias. Pero tolerancia no es sinónima
de indiferencia o de pasotismo. No se puede ser tolerante con la
injusticia, con la explotación económica y sexual de adultos y niños,
con la violencia gratuita, con el abandono de los ancianos, con la miseria
material y moral impuesta por unos hombres sobre otros La tolerancia es un problema de actitud mental y cívica.
Vivimos en comunidad. El ser humano no puede vivir aislado. Dependemos
unos de los otros. La convivencia es un asunto de confianza en el otro.
Ser tolerante significa saber escuchar al otro. Es estar convencido que el
otro es diferente y que eso, a la larga, es positivo y bueno para todos.
Ser tolerante indica también sustituir el dogmatismo por un cierto
relativismo y visión del
futuro, así como sustituir la imposición y la fuerza por el diálogo, la
negociación y el acuerdo; sustituir la venganza por el perdón, la
envidia por la generosidad, el fanatismo por el respeto y el odio por la
fraternidad. Ser tolerante es una especie de cultura, así como tener amplios filtros para analizar, con apertura y respeto, todo lo que nos viene del exterior. La persona intolerante sólo se escucha a sí misma, circula siempre en sentido único, no conoce otra música o ruido que el que produce ella misma, sólo conoce una sola nota y es sorda al resto. (Madrid. Enero 2004).
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