La
iniciación no es un fenómeno puntual y momentáneo
sino que es un proceso, aunque pueda representarse en una ceremonia.
La iniciación no se da, se provoca. La iniciación no es
una experiencia sacramental o mágica sino un proceso de aprendizaje
psicológico.
La
iniciación masónica no es un camino de salvación
de carácter religioso o esotérico sino un proceso de auto
esclarecimiento y es compatible con cualquier fe religiosa o esotérica
que no anule la libertad del individuo, así como también
es compatible - en el caso de la masonería liberal - con el agnosticismo
y el ateísmo.
No
seria compatible con una postura de nihilismo radical que negara cualquier
sentido trascendente o inmanente al mundo, que interpreta el Universo
como un puro caos sin orden posible, que negara que a pesar del desorden
aparente hay un COSMOS.
La
iniciación masónica no es el único método
de esclarecimiento, sino que es uno mas. Existen otros, incluso existen
experiencias vitales espontáneas que tienen virtualidad iniciática
en cuanto que provocan un aumento de conciencia del individuo, una nueva
y mas responsable actitud ante la vida: v.g.: la maternidad / paternidad,
la compasión por el dolor ajeno, la emoción estética,
la creación artística, la experiencia de la muerte, etc.
Son
experiencias iniciáticas aunque no metódicas sino espontáneas.
El
método de iniciación masónico esta conservado en
sus Rituales, que han sido elaborados en un largo proceso de decantación
histórica y que guardan, cada uno en su particular estilo, una
especifica "ecología" emocional y simbólica,
un sutil equilibrio de gestos y palabras que no puede ser alterado arbitrariamente.
El
método masónico no impone una unidad ideológica
a quienes lo practican...
Da
un marco axiológico general que admite y exige el pluralismo
en su interior.
El
método masónico se basa en la funcionalidad de los símbolos
constructivos que articulan un imaginario emancipador de la conciencia
individual que haga a cada masón resistente a cualquier manipulación
simbólica.
La
Logia Masónica no es un grupo de presión.
La
Logia no da consignas a sus miembros que condicionen sus vidas privadas,
su actividad profesional o el desempeño de cualquier cargo publico:
cada uno interpreta su compromiso masónico en conciencia. Las
Logias masónicas no hacen proselitismo ni "marketing"
para iniciar a nadie en masonería. Las Logias pueden dar a conocer
su existencia.
Nadie
esta obligado a guardar secreto de su condición de masón.
La
masonería no es una organización clandestina.
Todo
Masón se compromete por el mero hecho de serlo, a intentar vivir
como un ciudadano ejemplar.
La
masonería no es una secta, ya que no busca la sumisión
de sus miembros a ningún gurú o líder, sino que
prepara para cada uno de sus miembros un camino personalizado hacia
la maestría de si mismo.
La
masonería no admite a menores de edad en las Logias, y se dirige
a personas libres dotadas de autonomía como individuos.
La
Logia no somete a sus miembros a ningún tipo de dirección
espiritual.
El
simbolismo masónico es esencialmente polisémico y no admite
una interpretación monista o clónica.
El
método masónico nos implica racional pero también
emocionalmente, apela a nuestra parte verbal -racional- consciente y
también a nuestra parte no verbal -afectiva- inconsciente.
La
Logia en la Masonería Liberal reúne la doble condición
de grupo iniciático y sociedad de pensamiento.
La
Masonería no es un sindicato de intereses ni una mutua aunque
se compromete a ayudar a sus miembros en la medida que sus posibilidades
y dentro de lo que es licito.
La Masonería no es un club social aunque a su alrededor puedan
nacer vínculos de amistad personal y de relación social.
La
Masonería no es una organización de caridad aunque puede
apoyar la creación y mantenimiento de actividades humanistas
y de bienestar social.
La
Masonería no compite con ninguna confesión religiosa ni
con ningún partido político, aunque se adhiera al valor
político de la libertad y al respeto a los Derechos Humanos.
La
Masonería no tiene una estructura dispuesta para la acción
política organizada ni busca el poder político.
La
Masonería no es tampoco una asociación cultural o recreativa
aunque pueda dar lugar a iniciativas culturales o de ocio.
La
Masonería no es una empresa mercantil, ni actúa movida
por ningún animo de lucro aunque esta interesada en gozar de
la suficiencia económica necesaria para el desempeño de
sus funciones.
La
Masonería combina en su organización y funcionamiento
la verticalidad iniciática con la horizontabilidad democrática.
La
Masonería no esta organizada como una estructura mundial o internacional
sino que se organiza nacionalmente en Federaciones de Logias que reciben
el nombre de Grandes Logias o Grandes Orientes.
El
ideal de la Masonería es "Un masón libre en una Logia
libre".
La
Logia o el grupo local es la base del trabajo masónico.
El
fundamento básico de la Masonería es la experiencia de
autoconstrucción personal que describieron las hermandades de
constructores y que posteriormente fue elaborada como un verdadero método
de construcción personal y social: "Lo que tú haces,
te hace".
La
Masonería no propugna una ideología política determinada,
concreta y detallada, pero si unos valores generales que se han de concretar
históricamente: "Libertad, igualdad, fraternidad".
En
el seno de la Masonería liberal es esencial la aportación
de la mujer como Maestra de su propia arquitectura interior con el mismo
rango que el hombre.
La
Masonería no es una institución didáctica ni doctrinaria.
La
Logia no enseña sino que suscita, sugiere, provoca, despierta,
impregna.
Las
Declaraciones de los Derechos y Deberes del Hombre son referencias axiológicas
esenciales de la Masonería.
La
arquitectura simbólica con que trabaja la Masonería pretende
que cada masón haga de su vida una verdadera Obra de Arte de
Sabiduría, Fuerza y Belleza, y del Mundo un lugar donde sea posible
la Paz, el Amor y la Alegría. A eso llamamos los masones al Arte
Real.
Extracto
del libro "LA MASONERÍA HOY RAZÓN Y SENTIDO"
(JAVIER
OTAOLA)
La
Masonería se prohíbe a sí misma el proselitismo.
Eso significa que considera contrario a su método el realizar
cualquier tipo de presión directa o indirecta sobre una persona
para que se afilie a una Logia. Consideramos que toda forma de proselitismo
encierra una sutil coacción.
Además,
no es necesario pertenecer a la Masonería para trabajar sobre
el mejoramiento personal o para sentirse vinculado con los valores de
la libertad, la igualdad y la fraternidad. La Masonería no es
sino un camino entre otros.
La
Masonería no es tampoco una religión ni un arca de salvación
a la que haya que incorporarse forzosamente. De ninguna manera se puede
crear ningún tipo de expectativa en cualquier persona respecto
de que vaya a encontrar en las Logias la felicidad personal o la solución
de sus problemas morales o materiales. Ya hay demasiados grupos que
se proclaman, se ofrecen y se postulan en ese sentido. La Masonería,
si es fiel a sí misma, no puede hacerlo.
Lo
único que la Masonería puede y debe hacer es señalar
su presencia para que quien lo desee, libre y espontáneamente,
pueda llamar a sus puertas, a sabiendas que en cualquier caso será
leal y correctamente tratado en sus demandas de información o
en su pretensión de ingreso. Eso es todo. Nada más, pero
nada menos.
La
masonería exige a sus miembros respeto a las leyes democráticas
del país en el que viven y trabajan. Es importante que las personas
que deseen entrar en la masonería asuman un bien entendido compromiso
de colaboración mutua con otras. Los masones se dedican a mejorarse
como personas y a intentar vivir, de acuerdo con altos principios morales,
como buenos ciudadanos, sin pretender tener el monopolio de estos ideales.
La masonería rechaza toda afirmación dogmática
y considera que toda concepción metafísica pertenece al
fuero interno de cada individuo.
Los
requisitos básicos para ingresar son tener la mayoría
de edad, sin distinción de sexo, nacionalidad, grupo social o
religión. Gozar de buena reputación y no desempeñar
un oficio o profesión que atente contra los Derechos Humanos,
la ética, la moral, y los Principios de la Francmasonería.
Todo ello se resume en el aserto masónico "ser libre y de
buenas costumbres".
Las
personas que cumplan con estos requisitos fundamentales y que deseen
ser admitidos Francmasones deberán realizar una petición
formal a la que seguirán el contacto con miembros de una Logia,
diversas entrevistas, cumplimentar una solicitud y atender otras cuestiones
que oportunamente se le pedirán una vez establecido el contacto
personal. Todos los pasos precisos seguirán los usos y costumbres
masónicas, y supondrán el absoluto respeto por su aceptación
por parte del interesado, quien en todo momento, ante cualquier duda,
podrá pedir las aclaraciones que precise antes de continuar con
su voluntario acercamiento a la Orden.
Toda
admisión en la Francmasonería está sometida a votaciones
democráticas y culmina en la iniciación.
Las
personas que así lo deseen, pueden plantear las aclaraciones
que precisen bien por teléfono, en persona, por carta o por e-mail
( consultas@glse.org ). A tal fin, pueden dirigirse a nosotros a través
de nuestra sede social de Barcelona, teniendo asegurado un trato riguroso
y discreto.
El
ingreso debe ser un acto de libertad y soberanía personal