R.·. L.·. Migdia nº 102 al Or.·. de Castelló
Castelló


Nosotros Masones y Masonas libres, procedentes de diversos confines, trabajamos en armonía en la R.·. L.·. Migdia al Or.·. de Castelló, que enciende sus luces el 18 de abril de 2015 (e.·. v.·.), como resultado de la formación y el trabajo del Triángulo Castàlia al Or.·. de Castelló, constituido el 10 de octubre de 2007 (e.·. v.·.), bajo los auspicios de la Federación Española de la O.·.M.·.M.·.I.·. El D.·.H.·.

En el año 2021 (e.·. v.·.) nos fue concedida la carta patente de la Gran Logia Simbólica Española.

Migdia /ˌmid͡ʒˈdi.a/ , mediodía en español, noon en inglés, midi en francés y como sinónimos migjorn y sud. Nos interesa el concepto mediodía, ya que dentro de nuestro ritual es el momento justo cuando los obreros inician su trabajo, momento de máxima luz solar, el astro está más cerca del cénit.

Nacimos como triángulo Castalia, la mítica fuente donde inspiraba el genio de la poesía a aquellos que bebían de sus aguas o escuchaban su suave sonido. La fuente que daba da alas a las artes y que otros autores consideran como auténtica incitadora a practicar el mejor de todas las culturas juntas, y da la capacidad para desarrollar las facultades humanas. Un auténtico mestizaje.

Pero por diversos motivos preferimos migdia.

Mediodía es un concepto arraigado en nuestro idioma propio. Es el momento que el día se rompe en dos partes iguales, cuando el labrador ve su sudor con más intensidad regar el suelo, fértil o no, de esta tierra. Es fuente de conocimiento. Del sur vinieron culturas que nos empaparon de conceptos nuevos, de nuevas formas de comerciar, de nuevas formas de trabajar. El sur nos ilumina, el sur nos protege.

El sur también puede ser duro, puede ser cruel como lo es la naturaleza. Por eso es necesario humanizar el sur. Hacerlo amable, hacerlo justo. Hacer que las sombras que oscurecen nuestro tiempo queden casi imperceptibles como la sombra de gnomon clavado en el suelo al mediodía.

Y aún así, reivindicamos el Sur, de mnera honesta y trabajadora. Como dijo el poeta Salvatore Quasimodo en su poema "Lamento per il sud":

"[...]
Oh, el Sur está cansado de arrastrar muertos
a la orilla de las ciénagas de malaria,
está cansado de soledad, cansado de cadenas,
está cansado en su boca
de las blasfemias de todas las razas
que han gritado muerte con el eco de sus pozos,
que han bebido la sangre de su corazón.
Por eso sus hijos vuelven a los montes,
sujetan los caballos bajo mantas de estrellas,
comen flores de acacia a lo largo de las pistas
nuevamente rojas, aun rojas, aun rojas.
Ya nadie me llevará al Sur.
[...]"