28 de Febrero de 2021

El Silencio en un Mundo de Ruidos

El sábado 27 de febrero, la R.·. L.·. Sapientia Ars Vivendi nº 87 de Salamanca celebró su Convivium Fraternitatis XVIII - “Vinum ad Solem” – cuyo tema versó sobre “El Silencio en un Mundo de Ruidos”.

 Hermanos y hermanas de diferentes Logias y Orientes internacionales compartieron reflexiones que más tarde dieron lugar a un rico coloquio.

“Il Silenzio in un mondo di rumore” del Q.·.H.·. Francesco, de la R.·. L.·. “Anita Garibaldi”, O.·. di Paola - GLDI-ALAM

“El silencio es la condición idónea para quienes pretenden percibir o penetrar el significado de su propio camino. El hombre de hoy grita, ataca, ensordece. No experimenta el silencio, sino que, por el contrario, prefiere el ruido, el ruido que distrae de la reflexión, de la contemplación y entra en confusión y caos.

El silencio del que hablo es también generador de investigación, estudio, estado de ánimo”.

El silencio es una llave, un comportamiento. Es una experiencia.

“El Silencio no existe” de la Qª.·.Hª.·. Bernadetta, de la R.·. L.·. “Sapientia Ars Vivendi” nº87, O.·. de Salamanca – GLSE

 Cada vez resulta más difícil de encontrar en el mundo actual silencio. Ruido, sonidos que molestan, incomodan o producen adversidad, nos rodean e invaden.

El silencio puede ser voluntario, puede ser pasivo o contemplativo (una ausencia más abstracta).

Es una puerta de entrada al conocimiento; promueve la convivencia; es la medida de todo lo que ocurre ritualmente y es el estado natural de la paz. Es la primera piedra del Templo de la Sabiduría. Es un privilegio.

Sin embargo, el silencio pasivo no es silencio. La palabra justa es la forma sublime del silencio.

En la música es un valor, el punto de partida del proceso de creación.

Ahora bien, sabemos que el silencio absoluto no existe: aunque estuviéramos lejos de los sonidos, dentro de nosotros existe una armonía, pero no el silencio.

Litografía del caricaturista francés J. J. Grandville, describiendo la tortura del ruido.

 

“Anatomia del Silenzio massonico” de la Qº.·.Hª.·. Ishtar, de la R.·. L.·. di San Giovanni.

El silencio es un preámbulo, el preludio de la revelación de nosotros mismos. Evoluciona, es la llave que abre todas las puertas, porta con él nuestro nombre. Es un principio. El silencio es finalmente ser nosotros mismos, por eso el silencio no existe.

“Il Silenzio come stile di vita” del Q.·. H.·. Angelo, de la R.·. L.·. “Pobratim” nº6028, O.·. de Belgrado – GOdF

Escuchar, es una actitud espiritual. El silencio posee una relación respecto a la escucha de la palabra. Escuchar es necesario para vivir: es más que no hablar, es una fisonomía interior.

¿Qué nace del silencio? La elocuencia. Permite constituir iluminación, esto es encontrar la vedad. El cosmos mantiene el orden en silencio.

En el discurso interior, la palabra es un instrumento. Es custodio de la interioridad.

“Silencio, ruido y comunicación” del Q.·. H.·. André, de la R.·. L.·. “Seara Nova” nº564, O.·. de Bragança – GOL

En estos tiempos de pandemia y aislamiento por imposición lega, nos hemos acercado al silencio. Deberíamos aprovecharlo.

En un mundo electrónico es como un fallo técnico. Evitamos el silencio porque es visto socialmente como algo negativo. Suele entenderse como un signo de soledad.

Hay espacios donde se demanda, se acepta, como en el psicoanálisis, las ceremonias religiosas. También en Masonería, desde que conocemos la Cámara de Reflexión.

Pero la ausencia de sonido no es falta de comunicación; además no hay silencio sino diversos silencios. Cada uno de ellos está interconectado con diversos motivos: quien se abstiene de hablar, la omisión de una explicación, el sigilo, el secreto …

Sin él la palabra no alcanza su sentido más profundo. El diálogo requiere tanto el habla como el silencio. El ruido lo coarta. No es solo el ruido de las máquinas o de la ciudad, sino el de los discursos y debates en los que nos agredimos y compartimos noticias falsas. y que rompen la armonía y la convivencia en paz.

El silencio en nuestro ritual nos ayuda a comprender y practicar la fraternidad.

“El Silencio de los AA.·.” de los QQ.·. HH.·. AA.·. de la R.·. L.·. “Sapientia Ars Vivendi” nº87, O.·. de Salamanca – GLSE

Existe la persona amante del silencio y el esclavo del ruido. Parte del ruido viaja con nosotros. El silencio del Aprendiz es un viaje hacia dentro para, armonizando su interior, contestar al ¿Quién va? como una persona nueva.

Es un silencio activo. Poco a poco en la busca hacia la luz, percibimos que es un derecho, un deber y una necesidad.

Primer golpe de mallete: el silencio como deber.

Cuidar en decir lo justo, respetar el uso de palabra del Hermano; callar cuando es preciso; moderar y ordenar pensamientos y emociones, armonizarnos con el contexto donde nos encontramos.

El segundo golpe de mallete: el derecho al silencio.

Posee un carácter liberador, dedicar nuestro intelecto a escuchar e interiorizar. Protege de dejarse llevar o posicionarse sin la sabiduría necesaria. La prudencia es esencial. El exceso de ímpetu puede dañar la piedra. No solo incluye no expresarse sino también aislarse del ruido externo.

El tercer golpe de mallete: silencio como necesidad.

No es la inercia del silencio cobarde, el que calla injusticias, el que huye para no dar la cara.

El silencio es la necesidad de no expirar más alientos de los que tengo para las cosas necesarias.

El rumor no es solo lo que distorsiona, con esta idea comenzó el debate.

Nuestra relación con el hermano se compromete desde nuestra Iniciación, proceso interior que, ayudado con el trabajo de todos y gracias al silencio, alcanza profanar un dispositivo desarrollado desde que nacemos, y que nos deriva hacia el individualismo y el ruido. Aprendemos tanto permaneciendo en silencio como observando a los hermanos su práctica.