29 de Julio de 2020

El Templo Masónico de Tenerife

Cada cierto tiempo (quizá cada demasiado tiempo) aparecen en la Prensa informaciones sobre el progresivo deterioro del Templo masónico de la calle de San Lucas, en Santa Cruz de Tenerife. Unas de esas noticias son más alarmantes que otras, pero todas acaban en lo mismo: el magnífico edificio sigue cerrado, sigue abandonado y su deterioro continúa sin prisa, pero sin pausa. Nadie parece hacer nada.

La Gran Logia Simbólica Española (GLSE), en su reciente Asamblea General de 2020, trató el asunto y manifestó, una vez más, su preocupación por el progresivo empeoramiento del estado del edificio, que “no es únicamente un inmueble de altísimo interés masónico sino una joya patrimonial y arquitectónica única en nuestro país”: el mayor edificio levantado por la Masonería española en toda su historia y el único que sobrevivió, bien es cierto que humillado y ofendido, a la destrucción que emprendió el franquismo contra todo lo que oliese a Masonería.

La GLSE expresó su inquietud por los “nulos avances en la rehabilitación del inmueble” y volvió a ponerse “a disposición del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife para ayudar en lo que sea necesario para sacar adelante el templo”. Para la Gran Logia, el Templo de Tenerife, una vez rehabilitado por la Corporación, “debe ser de todos. Su gestión debe recaer en el Ayuntamiento para convertir ese espacio en un lugar de reconciliación y librepensamiento que acabe con los prejuicios contra la Masonería heredados del franquismo”.