3 de Febrero de 2021

Levantamiento de Columnas en Fuerteventura

El sábado 30 de enero, levantó sus columnas la R.·. L.·. Maxorata nº 95, en una ceremonia presidida por el SGM Xavier Molina.

Una nueva luz alumbra nuestra querida isla, más afortunada si cabe, por contar con un nuevo Taller cuya patente avala la Gran Logia Simbólica Española.

El ritual se llevó a cabo guardando todas las medidas de seguridad que la pandemia requiere, sin el relumbrón que nos hubiera gustado a todos, ni poder ir allí a acompañarlos. Pero toda nuestra energía e ilusión estuvieron y estarán en la R.·. L.·. Maxorata y en Fuerteventura, patria idílica de muchos masones.

 

Abundantes historias están acreditadas en las crónicas de la isla más extensa de su provincia, y la segunda de Canarias.

Con estas palabras la describía Miguel de Unamuno al poco de llegar, en su destierro durante unos meses en 1924:

“Esta inafortunada isla de Fuerteventura, donde entre la apacible calma del cielo y del mar escribimos este comentario a la vida que pasa y a la que se queda, mide en lo más largo, de punta norte a punta sur, cien kilómetros, y en lo más ancho, veinticinco. En su extremo suroeste forma una península casi deshabitada, por donde vagan, entre soledades desnudas y desnudeces solitarias de la mísera tierra, algunos pastores. A esta península se la conoce por el nombre de Jandía o de la Pared. La pared, o mejor, muralla, que dio nombre a la península de Jandía, y de la que aún se conservan trechos, fue una muralla construida por los guanches para separar los dos reinos en los que la isla Majorata, la de los majoreros, o sea Fuerteventura, estaba dividida, y para impedir las incursiones de uno en otro reino. Y he aquí cómo este pedazo de África sahárica, lanzado en el Atlántico, se permitía tener una península y una muralla como la de China, en cuanto al sentido histórico”.

Frases escritas en un momento difícil para Unamuno, como manifiesta Paul Preston en “A People Betrayed” – A history of corruption, political incompetence and social division in Modern Spain:

(…) La estancia de Unamuno en Fuerteventura fue breve.  Su fuga, estuvo organizada por una coalición de masones: el director de Le Quotidien y la Ligue des Droits de l’Homme. En París, sus artículos para Le Quotidien enfermaron a Primo, quien tomó la desacertada medida de pedir al primer ministro francés, Edouard Herriot, que lo silenciara.  Cuando Herriot dejó claro que no podía intervenir, Primo tomó el paso aún más descortés de escribir directamente a Le Quotidien. Su carta comenzaba con una declaración de respeto por las opiniones de los demás y continuaba desmintiendo varias denuncias hechas por Unamuno, incluidas referencias a la corrupción dentro del Ejército Africano. Se imprimió en la portada del periódico junto con la respuesta de Unamuno, que señalaba burlonamente que Primo respetaba tanto su opinión que lo había exiliado y privado de su cátedra universitaria.

La ceremonia de Levantamiento de Columnas de una Logia es en sí muy especial y única dentro de la Masonería; la lleva a cabo el Gran Maestre, asistido por el Equipo de Oficiales de la Gran Logia Simbólica Española.

Es un ritual espléndido: gran parte de él proviene del pasado lejano, pero su simbolismo es moderno en su significado.

Antes de que el Gran Maestre y los Grandes Oficiales ingresaran en el Taller, se había realizado mucho trabajo preparatorio: flores, vino, sal, trigo, aceite y perfumero con sándalo. Símbolos que son vitales, muy cercanos a nosotros ya que representan ideas y que, ante el bullicio de la vida, nos preparan para vivir en paz, armonía y tolerancia.

Nadie sabe cuándo comenzó a realizarse esta ceremonia. No hay evidencia de que los masones operativos observaran la costumbre. Pero los masones especulativos, ya en 1736, a menudo consideraron oportuno "consagrar" sus Logias. Las primeras descripciones son vagas. En 1736, la Logia Canongate Kilwinning Nº 2 en Edimburgo, la describe sólo como "hecho en la forma más debida y solemne". Otra Logia Escocesa, Canongate y Leith, también consta como consagrada en 1755.

En 1756, se produce una disputa entre los “Antiguos” y los “Modernos” que fue recogida en el “Ahiman Rezon”, texto fundamental para entender dicha pugna de Laurence Dermot, en el que intenta de manera fascinante manifestar y desvelar la verdadera esencia de la Masonería de todos los tiempos. Esta obra procuró ser la alternativa a las “Constituciones de Anderson” y un modo de entender la Masonería que en su opinión se había desvirtuado. El “Ahiman Rezon” se refiere a ciertas "otras Ceremonias y Expresiones” que no pueden ser escritas", que tienen lugar en el contexto de la constitución de una Logia.

En 1772, William Preston editó su libro “Ilustraciones de Masonería”, en el que se lamentaba de que este ritual fuera "omitido con demasiada frecuencia". Sus primeras descripciones de la ceremonia son solo resúmenes y excluyen muchas de las frases y exhortaciones, así como el acto de consagración en sí. Afortunadamente, se conservan las ediciones de 1781 y posteriores, además de algunos registros de su conferencia de tercer grado, donde se describen detalles esotéricos del ritual.

Otra versión temprana, se encuentra en la adaptación estadounidense de Thomas Smith Webb de la obra de Preston.

El levantamiento de columnas de una nueva Logia en la actualidad deriva, en última instancia, de las versiones que promovieron Preston y Webb.

No hay un ritual único de ceremonia, pero en todas sus formas es a la vez impresionante y hermoso.