16 de Abril de 2021

Masonería en Valencia durante la II República española

El Triángulo Palmira Luz de Valencia organizó el 14 de abril una videoconferencia, abierta a todo el público, sobre la Masonería en Valencia durante la II República española.

El programa se abrió con unas palabras de bienvenida y presentación del conferenciante Vicent Sampedro, por parte de la querida hermana Cati Espinosa, presidenta del Triángulo Palmira Luz.

Vicent Sampedro Ramo es Doctor en Historia Contemporánea, investigador del Aula de Historia y Memoria Democrática de la Universitat de Valencia y miembro del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME).

En primer lugar, el profesor Sampedro señaló la importancia de la simbólica fecha de la conferencia, coincidente con el noventa aniversario de la proclamación de la II República. “El día en que mayor alegría colectiva ha habido en la historia de España”. Se refirió a Luis P Martín, al afirmar que los masones se consideraron los arquitectos de la República, edificadores de esa realidad política.

Se remontó a los años en que Valencia estuvo en manos de los franceses, periodo en el que parece ser que no hubo Masonería bonapartista.

No se conservan pruebas documentales ni antes ni después de la vuelta de Fernando VII, solo indicios de la existencia de Talleres en Valencia, y su conexión con elementos liberales clandestinos. Ildefonso Díez de Rivera y Muro, conde de Almodóvar, es mencionado como Venerable Maestro de una logia en la ciudad.

Tan solo hay una prueba: un catecismo sobre los tres grados de la Masonería editado en Valencia en 1821, que incluía los Estatutos Generales de la orden Francmasónica, y que se custodia en la biblioteca valenciana, fondo Nicolau Primitiu Gómez Serrano. Es el documento más antiguo conservado.

 Hasta 1869 solo otra referencia: Valencia aparece como una de las cabeceras de distrito dotada Oriente de un intitulado Gran Oriente Ibérico, que profesaba el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

En el sexenio democrático aparece constancia documental, entre comillas, de logias valencianas. Consiste en alguna referencia en los Boletines Oficiales del Gran Oriente Ibérico o el Gran Oriente Nacional de España.

 Así que, censados en Valencia hubo 1900 masones y 40 Talleres en el siglo XIX; 700 durante el siglo XX. Al final de la Guerra Civil en 1939, se produce una gran ruptura en la actividad permanente de la Masonería valenciana.

La primera Logia fue “La Fraternidad” nº 15 auspiciada por el Gran Oriente Nacional, fundada en 1819. El Gran Oriente de España constituyó en 1869 “La Fraternidad” nº 4. Le siguieron otros Talleres, de ninguno de los cuales queda documentación, tan solo referencias en una circular del GODE, 1873, en el que se relata el fusilamiento de los insurrectos cantonales de Valencia y de un obrero de la Logia Fraternidad, Mariano Aser.

Cuando cae la I República solo sobrevive un Taller fundado por el Gran Oriente Lusitano Unido: “La Severidad” que contaba con 53 miembros.

En 1877 el Gran Oriente de España levanta “La Acacia” y da paso a una notable expansión (hasta 1097 habrá 18 Talleres Simbólicos, 4 Capítulos, una Cámara de Adopción, una Cámara de Caballeros Kadosh y una Cámara

Giordano Bruno) y logias muy importantes: La Severidad, La Unión, La Unión Valentina (independiente), Puritana, Acacia, Valencia y la Logia Femenina “Las Hijas de la Unión” nº 5. Pero sobre todas ellas destacará la Federación Valentina nº 93 (posteriormente nº 2) fundada en 1893. Casi todos los integrantes de las logias marcan el ritmo del republicanismo valenciano todos estos años.

Aparece entonces la figura de Vicente Blasco Ibáñez.

En 1887, con tan solo 20 años, emerge como miembro de la Logia “Unión” nº 149 del GOdLE, con nombre simbólico “Dalton”, en Tercer Grado y Orador del Taller. Más tarde pasa a la Logia “Acacia” nº 25, que se fusiona con otras logias y funda “La Unión Valentina”, donde permanece hasta 1895 que fue irradiado por falta de asistencia y pago (líder del republicanismo valenciano se dedicaba plenamente a la política y a la literatura).

Hubo otros masones importantes, como Julio Cervera Baviera, Grado 33, quien coordinó y reorganizó el Gran Oriente Español y la Masonería valenciana en 1890; también en 1903 se encarga de reorganizar las logias norteamericanas que pertenecían a la Obediencia del Gran Oriente Español.

El número de miembros de las logias fue descendiendo paulatinamente y tras la crisis finisecular de 1896, en la que los masones fueron acusados de provocar la crisis en Filipinas, muy pocas logias sobreviven, entre ellas, tres valencianas: “La Federación Valentina”, “Puritana” y “La Severidad”. En Alicante solo “Constante Alona”.

Las Logias del gran Oriente Ibérico (Puritana y Severidad) se unieron a “La Federación Valentina”, quedando en 1912, tan solo 12 miembros en total.

Este periodo de estancamiento será superado a partir de 1921, etapa que coincide con la expansión de la Masonería española, con la entrada de una serie de jóvenes republicanos muy combativos, coincidiendo con la dictadura de Primo de Rivera y la I República. Figuras como Vicente Marco Miranda, uno de los principales dirigentes del “blasquismo” y Julio Just (uno de los fundadores de Esquerra Valenciana).

Las logias valencianas se fueron politizando cada vez más. Algunos de sus integrantes participaron en las conspiraciones contra la dictadura junto a varios militares, también masones; participan en la intentona de Sánchez Guerra y sufren la represión de la dictadura (en 1928 se produce un recrudecimiento de la persecución contra los masones).

La importancia de la logia “La Federación Valentina” (con 40 años de actividad y casi 600 miembros a lo largo de su historia), es que fue la logia madre de la logia “Patria Nueva” nº 90 (que pervivió hasta 1939); y de la logia “Les Germanies” (1923-1929) de componente valencianista (trabajan en valenciano), con Francesc Soto i Mas como venerable maestro, todos ellos muy perseguidos por la dictadura (perdieron su archivo, tuvieron que abandonar el templo en el que estaban trabajando), así que decidieron abatir columnas y formar un nuevo taller: “Blasco Ibañez” nº 11 (que trabaja hasta 1939), reorganizándose en el exilio en 1931(Casablanca).

La reforma federal del Gran Oriente Español descentraliza y cambia la estructura interna, creándose siete grandes logias regionales. El Supremo Consejo del Grado 33 les concede la patente de regularidad. La Gran Logia Simbólica Regional de Levante se constituye en julio de 1923 y conforma los núcleos masónicos de Valencia y de Alicante, porque en Castellón desparecen entre 1928-29.

Cuatro logias son el núcleo duro: “Constante Alona” y “Numancia” de Alicante y “Federación Valentina” y “Patria Nueva” en Valencia.

Poco a poco subirán las afiliaciones (8 logias y tres triángulos), y hasta 1936 serán más de 300-350 masones.

Se ubicarán, a partir de 1933, en una sede común en la calle del Conde de Montornés nº 19, que llamaron Liceo de Levante para adaptarse a la Ley de Asociaciones de aquellos años.

Disertó también el profesor Sampedro sobre las figuras destacadas de la Masonería valenciana durante la II República.

Muchos miembros de la Masonería valenciana pasaron a conformar las estructuras del poder: Diego Martínez Barrio es nombrado Ministro de Comunicaciones; Marcelino Domingo, Ministro de Instrucción Pública; Rodolfo Llopis, Director General de Primera Enseñanza; Emilio Palomo, Gobernador Civil de Madrid; Fernando de los Ríos, Ministro de Justicia; Pedro Rico, alcalde de Madrid; y otros personajes del Gran Consejo Federal Simbólico, diputados a las Cortes Constituyentes.

Una representación muy importante de la Masonería valenciana llegó al Parlamento en las diferentes elecciones.

A partir de 1934, se produce una ruptura entre la Masonería y el Partido Republicano Radical (Blasquismo en Valencia).

En 1935, en el parlamento, un diputado de la “derecha” solicita la prohibición de que los militares y miembros de cuerpos de seguridad pertenecieran a la Masonería. Vicente Marco Miranda se declaró masón y defendió la libertad de serlo.

El 18 de julio de 1936 se produce el levantamiento. Y en la Masonería valenciana sucede algo inédito anteriormente en la Masonería española: se crean tres o cuatro logias accidentales o circunstanciales, por masones que se desplazaron con el Gobierno cuando se traslada la capital de la República a Valencia, para seguir trabajando y, una vez ganada la contienda, retornar a sus respectivas ciudades. Algunos de sus integrantes tienen gran importancia: Enrique Marea, Lucio Martínez Gil, Juan Manuel Iniesta Sánchez, Manuel Muñoz Martínez, Gabriel Morón o Eleuterio Díaz Tendero.

A partir de 1938, que el gobierno de la República pasa a Barcelona, estas logias desaparecen y se crean allí otras. Este año es muy complicado, suceden grandes bombardeos en Valencia y se percibe que la República va perdiendo la guerra. Llegan noticias de las provincias que habían caído en manos de los sublevados desalentadoras: represión bárbara contra la Masonería.

Durante varios mees se preparan para el exilio, los que puedan salir, destruyendo la documentación de los años 20 a los años 30 para evitar que pudieran obtenerse pruebas de cargo contra ellos.

Llegados a este punto, el profesor Sampedro hizo un inciso para hablar de la presencia de la mujer en la Masonería valenciana, que será destacada, desde fecha muy temprana (a partir de la década de 1870 en toda España): en Alicante, en 1873, (asevera e profesor Sampedro, que antes que en las logias francesas), través de las Cámaras de Adopción, dentro de las logias masculinas, que luego pasarán a ser Logias de Adopción (siempre dependientes de un taller masculino).

En Valencia, el primer dato de presencia de mujeres es de 1882, con dos mujeres que pertenecen a la Cámara de Adopción “Libertad” nº 33: Esmeraldina Cervantes y María De Los Ángeles. Llego a tener ocho masones y dos lovetonas.

Más tarde conformarán la primera Logia de Adopción valenciana, “Hijas de la Acacia” nº 2, cuya carta patente será de 1890. Destaca entre ellas Luisa Cervera, literata y articulista muy relacionada con los primeros movimientos feministas, amiga de Rosario de Acuña y Concepción de Arenal.

Otros talleres “Estrella del Mediterráneo” consta con presencia femenina, como la de ángeles San Millán, uno de los casos de mayor grado masónico alcanzado por una mujer en la España de estos años.

Dentro de la logia “Valencia” surgirá una cámara de adopción, “Hijas de la Unión”, entre las que se encontraban Elena Pérez Muñoz. Se convertirá en logia de adopción con su propia carta constitutiva recibiendo el nº 5 dentro del Gran Oriente Español. En 1894 se produce un documento importante: la fotografía con el retrato de sus 12 integrantes y sus 2 lovetonas.

Fue reconocida como Logia Augusta por el Gran Oriente Español, en reconocimiento a su labor. 1985 es el último año del que se conserva documentación de este taller.

Hay mujeres muy importantes dentro de la Masonería valenciana: Dolores García, a la que se le incoó un sumario en 1945 por el delito de Masonería. Belén de Sárraga, fundadora en Valencia de la Federación de Grupos femeninos y, un año después, en Barcelona, la Asociación de Mujeres Librepensadoras, organización prohibida por el gobernador y que fue la causa de una de sus primeras detenciones. Formaba parte de la logia “Severidad”.

Elena Just Castrillo, Palmira Luz de nombre simbólico, aunque, según el profesor Sampedro, su simbólico auténtico era Palmira, aunque firmara con los dos.

Tras menciones a la posterior represión tras la victoria franquista, se abrió un debate abierto a todos los asistentes.

Palmira Luz (ciudad del sol) fue al nombre simbólico de Elena Just, valenciana, librepensadora, republicana y libertaria, nacida en en Alzira. Es un referente en la lucha por los derechos de la mujer durante la transición del S. XIX al XX. Como Palmira se la reconoce en la Log.·. Federación Levantina; el sobrenombre de Luz proviene del nombre de la escuela que fundó en el barrio de Ruzafa.

Comenzará su andadura en la logia de adopción “Las Hijas de la Unión, núm. 5” de Valencia, lugar en el que se dedica a obras benéficas en cárceles y hospitales. Creará la Asociación de Enfermeras y colaborará con las publicaciones librepensadoras “La dominical del libre pensamiento” de Madrid y “La Antorcha Valentina” de Valencia. Allí escribe en favor de las libertades civiles y en contra del fanatismo religioso de la época; a favor del laicismo lo hace en el grupo librepensador “El Independiente”.

En 1903, es nombrada presidenta de la Asociación Femenina Republicana, el mismo año en el que se integra en la logia Federación Valentina. Elena Just fue juzgada por el Tribunal especial de represión de la Masonería y del Comunismo. Es un referente del primer feminismo, basado en la defensa de la igualdad. 

Coherente con todo ello, se mostró defensora del laicismo más popular y figuró entre 1901 y 1903 en la junta directiva de la Primitiva Sociedad de Instrucción Laica, núcleo original de la Escuela Moderna valenciana. Sería maestra y pionera en la educación aconfesional y racional femenina que no dudaba en secundar los planteamientos de la Escuela Moderna y a su fundador, Francisco Ferrer Guardia.

Elena compartió atril junto a la también masona Teresa Claramunt. Su última intervención pública tuvo lugar en un homenaje público que se le tributó en febrero de 1932 en La Casa de la Democracia nombrándola presidenta de honor de la Federación de Agrupaciones Femeninas Republicanas de Valencia. Desaparecida, la última mención se haría hacía su persona y a su hermana Amparo en el nombramiento de su sobrino Julio Just Gimeno como ministro de obras públicas de la República en septiembre de 1936.