1 de Enero de 2020

Masones sevillanos honran a D. Diego Martínez Barrio

 

Como cada primero de enero, las logias adogmáticas e igualitarias sevillanas se dieron cita en el Cementerio de Sevilla para honrar la memoria de don Diego Martínez Barrio que, al margen de su intensa actividad política, fue admitido en la Masonería en 1908 y llegó a ser Gran Maestro del Gran Oriente Español, por lo que es el gran referente histórico de la Masonería española.

Las logias sevillanas Luz de Al Andalus, perteneciente a la Obediencia del Derecho Humano; Tartessos, del Gran Oriente de Francia, así como Obreros de Hiram y Ariadna, de la Gran Logia Simbólica Española, estuvieron representadas en el acto.

Los masones y masonas asistentes (todas las obediencias adogmáticas admiten mujeres en su seno en plena igualdad) hicieron la Cadena de Unión para recordar a todos los masones que, como don Diego, tuvieron que marchar al exilio o fueron fusilados. Finalmente se leyó el siguiente texto, obra de Martínez Barrio:

“Si por política se entiende el esfuerzo inteligente, sistemático y humano para emancipar al hombre, a la familia y a la sociedad de las preocupaciones, de la ignorancia, de los privilegios y de las ruindades, a nuestra Orden hay que situarla en la cumbre de la política. Si por política se entiende la acción educativa par llevar al hombre el sentimiento del deber, induciéndole a consagrarse al servicio del Bien y de la Verdad, nada más político que nuestra Institución.

Si por política se entiende el trabajo sistemático para inculcar a los hombres el alto concepto de responsabilidad en la obra colectiva como miembro de una sociedad en que hay normas de justicia que observar, principios de caridad que cumplir, mandatos imperativos de fraternidad que respetar, pocas organizaciones tendrán un sentido más alto y noblemente político que la nuestra. Pero si política es partidismo, caudillaje, acción violenta, lucha terrena, pugna profana por ocupación, dominio y disfrute del Poder público, la Francmasonería no fue, no es, ni será nunca política. Y se insiste en que en el templo masónico, basado en el amor y en la fraternidad, jamás se debía dar cabida ni entrada a las pasiones de la política mundana, que dividen a los hombres, los enfrentan, los separan y los lanzan a la guerra. La conclusión es categórica: No; de ningún modo. La Francmasonería no puede ser sometida a la política, porque está sobre ella, es de condición espiritual más noble, su rango moral es más elevado”.

(Artículo titulado “Masonería y Política”, publicado en 1929 en el Boletín Oficial del Supremo Consejo del Grado 33 para España).

Este encuentro masónico se produce cada primero de enero, fecha del cumpleaños de don Diego.