27 de Abril de 2021

Recuperar la memoria de la Luz

“En memoria de todos los masones represaliados durante la dictadura franquista, y especialmente dedicada a los miembros de la R.·. L.·. Altuna nº15, que trabajó en Donostia-San Sebastián entre 1932 y 1936”, la Respetable Logia Altuna nº 52 de la GLSE entregó a la ciudad de Donostia-San Sebastián la escultura Memoria de una Luz.

La escultura del artista madrileño José Miguel Utande se erige en El Jardín de la Memoria, Barrio Riberas de Loiola, junto al río Urumea, San Sebastían.

La escultura del artista madrileño José Miguel Utande se erige en El Jardín de la Memoria, Barrio Riberas de Loiola, junto al río Urumea, San Sebastían.

 

El Gran Maestre, Xavier Molina, agradeció el ímprobo trabajo de los hermanos de Altuna nº 52, pero, no como un punto y final sino como un punto y seguido: la GLSE es firme, está trabajando para inaugurar sendos monumentos en la ciudad de Barcelona o en la Comunidad Autónoma de Andalucía, entre otras.

Este fue el proemio que, gracias al trabajo y tesón de la Logia Altuna nº 52, adorna el hito que se produjo el 22 de marzo de 2019 en el Pleno del Ayuntamiento de San Sebastián, al hacerse pública una Declaración Institucional sobre la Honorabilidad de la Masonería, aprobada por la Junta de Portavoces:

Declaración del Ayuntamiento de Donostia sobre la Masonería

La Gran Logia Simbólica Española mostró públicamente su agradecimiento y reconocimiento al Excmo. Ayuntamiento donostiarra por esta iniciativa, un paso más en la normalización de la Masonería en la sociedad tras la persecución y descrédito impulsados por el régimen anterior.

El Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica Española presidió la inauguración del monumento junto a miembros de la Logia Altuna nº 52.

El Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica Española presidió la inauguración del monumento junto a miembros de la Logia Altuna nº 52.

 

Fue el sábado 30 de junio de 2018, en Donostia-San Sebastián, cuando se inauguró el monumento Memoria de una Luz. La Logia Altuna nº 15 fue violentamente disuelta al final de la Guerra Civil Española - Gipuzkoa. Su heredera, la R.·. L.·. Altuna nº 52 ideó, planeó y llevó a cabo la elevación de este monumento a la memoria de todos los masones perseguidos por la dictadura franquista, y singularmente la de los hermanos de la primera Altuna. La escultura, fundida en acero corten, es obra del artista madrileño José Miguel Utande, quien donó su obra a los masones y a la ciudad de San Sebastián. Situada en el Jardín de la Memoria, en el barrio Riberas de Loiola, junto al río Urumea, es el primer monumento de esta envergadura que se eleva en España en recuerdo a los masones perseguidos.

A la ceremonia asistieron más de un centenar de personas: familiares muy emocionados de aquellos masones de hace ochenta años, como los nietos del ilustre científico Mariano Doporto Machori, director del Observatorio Meteorológico de Igueldo (San Sebastián), o la hija del ejemplar masón, profesor, investigador y escritor francés Jean Crouzet. Acudieron también, en representación del Excmo. Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián, Ernesto Gasco, teniente de alcalde de la Corporación, y Miguel Ángel Díez, concejal de Vías Públicas y presidente del Distrito Este de la ciudad.

Un acto cargado de emociones, en el que el Venerable Maestro (presidente) de la Logia Altuna nº 52, Borja Celarain, agradeció la presencia de todos, también de los hermanos del Gran Oriente de Francia, la Gran Logia de Francia, la Federación Española de la OMMI El Derecho Humano y, numerosos hermanos de las logias vascas y navarras de la GLSE.

A continuación, se celebró un sereno y poético ritual. Al pedestal que sostiene la enorme escultura subieron Iñaki Zuloaga y Borja Iglesias, para acompañar a Borja Celarain en sus palabras, que versaron acerca de los valores de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, y de la luz de los masones homenajeados, que fue fugaz en el tiempo, pero que con su recuerdo permanece en las mentes y en los corazones: “mientras haya una sola persona que dirija su mirada hacia ellos, esa luz no se extinguirá”.

Se produjo, más tarde, un relabrado hermoso diálogo que mantienen, en todas las Tenidas masónicas, el Venerable Maestro con los dos Vigilantes:

–Hermano Segundo Vigilante, ¿quiénes están reunidos hoy aquí?

–Aquellos que desean mantener viva la memoria. Aquellos en quienes resuenan los ecos del pasado y que escuchan la voz de quienes nos han precedido en el sendero de la construcción del Templo de la Humanidad, a la gloria del Gran Arquitecto del Universo…

La escultura inaugurada es un triángulo equilátero inacabado que se apoya en tres poderosas formas que representan la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. La Verdad, la Justicia y la Reparación, “deben iluminar nuestra mirada hacia el pasado: solo así la luz que de allí proviene podrá ser útil en la construcción del presente y del futuro”.

En medio del silencio sonaron un txistu y un tamboril, y un dantzari bailó el solemne y hermoso aurresku ante la fotografía de aquellos masones de la Logia Altuna de hace ocho décadas.

Más tarde se celebró una Tenida masónica blanca, blanca porque se invitó a asistir a personas que no pertenecen a la Masonería. El Gran Maestre y la Logia Altuna nº 52 entregaron los Mandiles de Honor del Taller al escultor, José Miguel Utande, y a los concejales Ernesto Gasco y Miguel Ángel Díez por su generoso apoyo.

 

La Logia Altuna nº. 52 estableció desde su nacimiento, en 2001, la necesidad de recuperar la memoria histórica. Dispuso entonces, un grupo de trabajo e investigación que ha acudido en numerosas ocasiones al Archivo de la Memoria Histórica de Salamanca, para estudiar los registros relacionados con la Logia Altuna nº 15 y con sus miembros, la mayoría perseguidos y, en algunos casos, juzgados por el Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo, bajo los delitos contemplados en la ignominiosa Ley del mismo nombre, promulgada el 1 de Setiembre de 1940.

Fruto de estas investigaciones, la Logia Altuna nº 52 publicó en 2016 "Memoria de una Luz", obra que abarca las investigaciones realizadas a lo largo de catorce años, y cuyo objetivo fue búscar la verdad y restablecer el buen nombre de ciudadanos ejemplares, perseguidos de manera ignominiosa durante el franquismo, aportando fidelidad a su historia para limpiar la memoria, tanto de los hermanos de Altuna nº 15, como de otros muchos donostiarras y guipuzcoanos.

Así nació el proyecto de la escultura. de José Miguel Utande (Madrid 1951). Más allá de su currículum como artista, hay que destacar el firme compromiso de Utande con la libertad, que se manifiesta en todas sus obras.

Simbólicamente recrea el triángulo equilátero sobre los que descansan los postulados de la Masonería: Libertad, Igualdad, Fraternidad. Al mismo tiempo, desde la visión cenital recrea el símbolo del infinito.

Inaugurada bajo los auspicios de la Verdad, la Justicia y la Reparación, principios rectores de la Memoria Histórica, fue eco en prensa escrita y radio:

Los masones de Gipuzkoa represaliados tras la Guerra Civil serán homenajeados el sábado como personas honorables a las que el régimen de Franco estigmatizó