25 de Julio de 2022

Tenida conjunta de las 5 logias canarias en La Palma

Los cinco talleres canarios de la Gran Logia Simbólica Española:  RR .·. LL .·. Nueva Era 93 N.º 65 del O.·. de Tenerife, Bentayga N.º 68 del O.·. de Las Palmas de GC, Siste Viator N.º 88 del O.·. de Tenerife, Maxorata N.º 95 del O.·. de Fuerteventura y Cagliostro N.º 100 del O.·. de Las Palmas de GC, celebraron una Tenida conjunta en La Palma.

Las logias de la GLSE en Canarias no olvidan ni van a olvidar a los palmeros que sufrieron, a finales del pasado año, cuantiosas pérdidas económicas y un impacto social abrumador tras la erupción del volcán de Cumbre Vieja.

La R.·. L.·. Nueva Era 93, N.º 65 mantiene un Triángulo en La Palma, que espera convertir en logia próximamente.

La Masonería no es en sí una institución filantrópica, sino un método de trabajo que cultiva la filantropía como espontánea manifestación de la fraternidad. Por este motivo, la vocación social, el deseo del bienestar de todos, hace del trabajo de este Triángulo vital en este momento de recuperación en la isla.

El taller debe su nombre a su antecesora histórica que trabajó el REAA en San Cristobal La Laguna (Tenerife), entre finales de 1874- 1879 bajo los auspicios del Gran Oriente Lusitano Unido. La logia actual es mixta y levantó columnas en 2006.

La Francmasonería primigenia en la isla de La Palma

"Entre 1874 y 1875 tiene lugar la cristalización definitiva de la organización masónica en La Palma. Fruto de ésta fue la creación de la Logia ABORA, que, con el número 91, y bajo los auspicios del Gran Oriente Lusitano Unido, profesó el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, según se desprende de su Reglamento Interior, impreso en Tenerife en el año 1875. “Masones y comuneros en La Palma del Siglo XIX: notas para una interpretación histórica”. Manuel de Paz Sánchez.

Un Poco de historia

El asentamiento estable en la isla tuvo lugar alrededor del 400/300 a. C. Supuestamente, los habitantes que se encontraron con Alonso Fernández de Lugo y sus soldados procedían originalmente del norte de África. Sin embargo, nadie lo sabe con certeza.

La conquista de La Palma se inició el 29 de septiembre de 1492, con el desembarco en las playas de Tazacorte de Fernández de Lugo, y finalizó el 3 de mayo del año siguiente. El último rey en someterse a los invasores fue el legendario Tanausu, que gobernaba el Reino de Acero (Caldera de Taburiente).

Alonso Fernández de Lugo fue nombrado primer gobernador de Tenerife y La Palma. La riqueza de la isla provocó la inmigración no solo de Castilla, sino también de portugueses, italianos, catalanes, vascos y otros europeos del norte. Fue un período intenso, pero relativamente breve: después de la década de 1520, la inmigración casi cesó, hasta el siglo XVIII.

Los Palmeses, (como se les llama según los textos de la Conquista española) también han sido llamados Benahoaritas y Awaritas, neologismos acuñados por historiadores después de 1842 (Berthelot) y adaptado a la hipótesis que presume un origen exclusivamente africano de los primeros pobladores de La Palma (Hernández-Pérez 1972).

Los guanches llamaron a su isla Benahoare y la dividieron en 12 reinos, cada uno con su propio gobernante. Las estimaciones de la población guanche en el momento de la conquista oscilan entre 1.200 y más de 4.000. Vivían en cuevas, (Belmacho y Zarza en Garafía). Momificaban a sus muertos. Su religión parece haberse centrado en las pirámides de piedra y el Roque Idafe en la Caldera de Taburiente.

Las inscripciones en las piedras

Los Benahoaritas no conocían escritura alguna, sin embargo, muchas piedras y paredes rocosas estaban marcadas con signos: los petroglifos.

Son una gran cantidad de grabados, canales, acequias y estanques. Formas geométricas como círculos, espirales, meandros o líneas aparecen separadas o devoradas mostrando patrones complicados.

Aparte de especulaciones mágico-religiosas, marcas de pastos, lugares de agua, caminos y otras cosas de la vida cotidiana, es probable que algunos lugares de culto hagan referencia al solsticio de verano o invierno.

Fueron descubiertos en 1752 por Domingo Van de Walle. El hallazgo arqueológico en las Cuevas de Belmacho (Mazo) fue el primero de estas características en Canarias.

Fotografía de Arturo Rodríguez

Fotografía de Arturo Rodríguez

 

Es de vital importancia para la Gran Logia Simbólica Española seguir apoyando a los palmeros, no solo por el impacto económico sino por las repercusiones sociales: ¿Cómo se reconstruye un colectivo tras la erupción de un volcán? ¿Cómo podemos apoyar a los afectados ante su situación de indefensión?

Ciudadanos hundidos bajo el trauma de haber perdido irremediablemente los cimientos de una vida: su hogar.

El descenso de la colada no solo ha arrasado suelos forestales sino también los de uso agrícola como huertos, cultivos leñosos y el sustento de cientos de familias: el plátano.

La mayor parte de las infraestructuras de la isla de La Palma son anulares: carreteras, alcantarillado, red eléctrica. Mientras no se recuperen es imposible reubicar permanentemente a los afectados.

¡No les olvidemos!