INICIÁTICOS

Cuando explicamos que somos iniciáticos puede causar extrañeza, e incluso rechazado en algunos. Lo mismo puede suceder cuando decimos que somos simbólicos. Para los que estamos en ello resulta muy fácil entenderlo y espero que seamos capaces de explicarlo.

De acuerdo con la Real Academia Española, el adjetivo iniciático lo define como perteneciente o relativo a una experiencia decisiva o a la iniciación en un rito, un culto o una sociedad secreta. La masonería no es ni religión ni culto, pues como ya hemos dicho cualquier persona es libre de creer en cualquier religión o no creer en ninguna. Nosotros no tenemos credos. Si fuéramos una sociedad secreta no estaríamos explicando quienes somos, dónde estamos y como contactar con nosotros por una página web abierta a cualquier persona. Por lo tanto, nos corresponde la parte de “perteneciente o relativo a una experiencia decisiva o a la iniciación en un rito”. A nivel personal, muchos masones os explicarán que la iniciación en el rito masónico fue una experiencia decisiva o muy importante en su vida.

Hay diferentes métodos de iniciación en el rito masónico, según la Gran Logia, el rito, entre otros. Multitud de elementos son comunes. El fin siempre es el mismo. Busca crear una experiencia que despierte la mente, tomar consciencia de nuestras limitaciones como seres humanos, del largo recorrido que nos falta para la construcción del ser interior, de lo imprescindible del trabajo en grupo para dar sentido a duch construcción, y al fin y al cabo de nuestra condición de seres humanos.

Cada uno de nosotros, ante una iniciación, contempla el mismo ritual pero vive una experiencia diferente. La gran mayoría de los rituales de iniciación masónica están publicados en internet, en un sitio u otro los encontraréis. Algunos fieles al ritual que se practica, otras invenciones sin fundamento alguno. Nuestra recomendación, si quieres entrar en masonería, vive la experiencia de iniciación por ti mismo. No leas nada al respecto.  Lo fundamental es vivirla. Tendrás toda una vida para estudiarla.

¿Porqué somos simbólicos? Cualquier lugar de reunión masónico contiene muchos elementos basados en arquitectos tradicionales (escuadra, compás, columnas, piedra pulida, por pulir, cuerda con nudos, etc… ). No son para nada elementos sagrados, son simbólicos. Como tal, buscan que la persona reflexione sobre el símbolo y con ello pueda hacer un trabajo interior. ¿Funciona siempre? Pues no, ni todos los masones estamos todo el día pensando en ello, ni todas las herramientas nos aportan algo. A veces, otras veces no. Como herramientas que son, empleamos las que son útiles en el momento que corresponda. ¿Y quién decide eso? Este momento es totalmente individual y forma parte del trabajo masónico. Algunas herramientas nunca te dirán nada, otras en cambio te parecerán tuyas en propiedad.

En resumen, con la iniciación se busca despertar la curiosidad, con las herramientas, que esa curiosidad siga viva en toda la vida del aprendiz.


La Francmasonería, institución esencialmente filantrópica, filosófica y progresiva, tiene por objeto la búsqueda de la verdad, el estudio de la moral y la práctica de la solidaridad…

Es iniciática y progresiva, el camino masónico no se detiene, el masón  una vez iniciado tiene toda una vida para pulir la piedra.