¿POR QUÉ?

La francmasonería ofrece la oportunidad de la reflexión serena, del cuestionamiento personal y de la mejora moral. Pero no ofrece ninguna respuesta. Ningún dogma. ¿Por qué ser masón entonces? Quizá para tener la ocasión de plantearse preguntas en un contexto fraternal, en un espacio de seguridad. Ser masón es apostar por el progreso y la mejora personal, a pesar de los cuestionamientos y preguntas. O precisamente por ellos.

No hay un único motivo por el que ser masón. Cada masón o masona tiene el suyo propio. Seguramente cada masón daría respuestas diferentes, hablará de motivaciones distintas por las que ser masón. Y eso ocurre porque, precisamente, no tenemos la piedra filosofal ni somos poseedores de la verdad. Cada masón o masona, cada piedra, esconde su propia verdad.

Quizás, en mayor o menor medida, todos los francmasones compartimos el hecho sincero de la búsqueda. Somos buscadores, a través de la reflexión, de la verdad; estamos en permanente búsqueda, en continuo viaje. ¿Por qué ser masón? ¿Para qué? Para profundizar en el viaje, para compartir la búsqueda con otros, para hacer del mundo un lugar mejor, siendo conscientes de que el mundo comienza dentro de uno mismo.


Quizás, en mayor o menor medida, todos los francmasones compartimos el hecho sincero de la búsqueda.

¿Por qué ser masón? ¿Para qué? Para profundizar en el viaje, para compartir la búsqueda con otros, para hacer del mundo un lugar mejor, siendo conscientes de que el mundo comienza dentro de uno mismo.